dissabte, 9 d’octubre de 2010

EL ESTADO DE LAS COSAS

Puede que meta la pata hasta el fondo en este post. Así que debo advertir que donde otros han comprado y devorado sesudos ensayos, mi gusto literario se ha inclinado siempre más hacia la narrativa pura y dura, la creación en vez de la recreación.Tengo conocidos y amigos entusiastas de la política y de la historia, que seguro que leen esos libros, puede que alguno sea un asiduo del canal Discover o algún otro cuyo nombre soy tan ignorante como para desconocer, donde emiten documentales sobres estos temas. Debo admitirlo, a veces me paro en ellos cuando zappeo, pero nunca he ido directamente a verlo. Así que ya advierto que éste no es territorio donde juego en casa, pero...
Hoy he estado en la flamante nueva tienda de Hollister Co., un poco movido por la casualidad, otro poco por el comentario que sobre su apertura oí en un programa de radio poco dado a la frivolidad. Hollister Co, es una marca del grupo Abercrombie, especializada en ropa, por decirlo claro, para pimpollos. Ni adolescentes, ni jóvenes, simplemente es ropa que sólo te va a quedar ideal respondiendo al perfil físico americano de la zona de la costa Oeste ( California para ser más concreto ). La tienda, que cuesta encontrar y tienes que dedicarte a ir viendo el rastro de la gente que lleva sus bolsas, es algo espectacular, sobre todo comparado con la uniformidad mediterránea que tienen los interioristas de otras marcas : luz, claridad, espaciosidad. En Hollister Co. por lo menos, en la que han montado en La Maquinista, casi necesitas una linterna para entrar en la tienda. Casi parece que lo de vender ropa sea lo de menos, si es casi imposible distinguir ni el color, si es que no hay luz, leche. El staff es como cortadito por el mismo patrón del potencial cliente que adquiere su producto. Chicas que de despampanantes parecen inaccesibles. Todo muy USA. A mí me ha impresionado, en cierto sentido, que traigan el tinglado aquí ( incluyendo, of course, la bandera de las barras y estrellas ), y parece que les importe un pepino adaptarse a nuestro modus vivendi. Pero no soy antiamericano, para nada. Y me considero una persona de izquierdas. Hubo, creo que hay, un cierto porcentaje de gente que detesta lo americano. Seguramente usen un sistema operativo y un software americano, vean CSI, beban Coca Cola y conserven Levi's 501 de dos décadas hacia aquí, pero lo yanki les repele - y las palabras imperialismo, policías del mundo, etc, acaban surgiendo como integrantes de sus argumentos. Aquí es donde mi poco rigor histórico puede traicionarme. Yo siempre me pregunto : y qué habría sido de Europa sin el desembarco de Normandía, acción militar en la que fue clave la intervención de USA ?? Porque sí, es posible que los americanos tomasen esta iniciativa para preservar su hegemonía, puede que ya era 1944 y no les importaba tanto lo que había pasado aquí entre 1936 y 1939, y su nefasto resultado, pero, pregunto, a las generaciones de europeos nacidos desde los años 40 hasta aquí ( que digamos que estamos siendo las que actualmente detentan, o han detentado el poder ), qué tal nos hubiese ido, con una Alemania nazi dominando todo el continente, y aplicando sus simpáticas políticas. Por lo que se refiere a mí, con sus incoherencias y sus chaladuras, no he echado en falta lo que representó el final de la utopía comunista, pero sí echaría en falta muchas de las cosas que, llámale cultura, llámale colonialización, llámale industria, call it what you want, USA nos ha traído.

Alaska es un curioso estado de USA. Curioso, porque donde está, parecería más lógico que fuera del Canadá, pero, bueno, más chocante es lo de las islas Hawaii.
Alaska es el nombre que eligió, creo que con un buen criterio porque con su nombre original no sé donde hubiese podido ir, la mexicana Olvido Gara ( de repente me pregunto que clase de padres pueden llamar Olvido a alguien... puede que a la señora se le olvidase tomar la píldora y por eso tuvimos a la pequeña ?? ).
A principios de los 80 me gustaban mucho Alaska y los Pegamoides. Primero, me gustaba el movimiento punk, despues, por aquí no había gran cosa. Llegué a ponerme un impagable póster en la habitación y compré algunos de sus discos, sobre todo singles. Cuando desmontaron el grupo y pasaron a ser Alaska y Dinarama, me gustaron muchísimo más, sobre todo porque encontraron tanto arreglistas como productores capaces de sacarles partido. Carlos Berlanga me parecía una persona muy cool. Cuando montaron Fangoria ya empecé a dejarles de encontrar la gracia, pues básicamente ví que empezaban a tomarse a sí mismos demasiado en serio, y, crucial, la inspiración fallaba y la ausencia de Carlos Berlanga pesaba como una losa. Paulatinamente empezó a parecerme muy relevante, en el peor de sus sentidos, su admiración por Raphael, sus devaneos con el mundo rosa, su intervención como jurado o tertuliano modernillo, en programas directamente horrorosos, su freak matrimonio con esa loca amanerada que es Mario Vaquerizo ( un esperpento de mucho cuidado ), su tinte imposible, que se cambia por otro más imposible aún, su palidez enfermiza, sus tatuajes del peor gusto, su tendencia innata a ponerse fondona...y de repente, aunque he de decir que es un proceso que ha llevado sus 20 años largos, ha pasado de casi icono a completo anti-icono. Y yo, a pensar que toda esa creatividad de los primeros 80, era porque tanto ella como sus compañeros eran privilegiados ( ella era hija de diplomático ) niñitos de papá que pudieron permitirse los viajes a Londres a ver lo último, a coger ideas para fusilarlas directamente aquí, en fin, un rollo de niñatos burgueses que me resulta de lo más repelente, pues, en esos 30 años, memorables, cinco o seis canciones. No es suficiente para tanto bombo. Y tus críticas a Catalunya contrapuesta a la teórica efervescencia cultural de la Capital del Reino, tampoco es que te ayuden.

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