divendres, 7 de desembre de 2012

VIDAS EJEMPLARES

Este post está dedicado a Selene, que sabe mucho más de lo que se piensa.

Si yo pusiera en este post una foto de Gerardo Díaz Ferrán, no lo iba a leer nadie. Es lo que pasa: puse a Montoro, ministro de Hacienda que parece un gnomo banquero de las películas de Harry Potter, y de Wert, que es un teórico del nazismo con cara de tener enfermedad del hígado, y eso no hay quien lo lea. Apostar por Halle Berry es una trampa: pero lo digo pronto, lo reconozco, que es una forma muy honrada de proceder, y a partir de este momento, nada puede serme recriminado.
Hace muchos años un directivo de una empresa en la que trabajaba era uno de esos tipos cuya presencia tras el despacho imponía: uno no sabía como iba a salir si era llamado a su presencia. Nítido recuerdo: en aquella época en que aún se fumaba en los lugares de trabajo llegó a recriminarle a una compañera que la  pasión con que daba las caladas (pitadas) la distraía, seguro, del trabajo.
No pasó mucho tiempo hasta que se descubrió que el tipo había levantado una considerable suma de la empresa, con objeto de asegurar su jubilación. Un delincuente que simplemente actuaba de acuerdo con el papel que ejercía.
Gerardo Díaz Ferrán era hasta hace un par de años el presidente electo de la CEOE, que significa, pomposo nombre, Confederación Española de Organizaciones Empresariales. O sea, la patronal. En el poderoso escenario social que tal cargo le procuraba, dijo, por ejemplo, que había que trabajar más y cobrar menos. Este tipo, para el cual ni siquiera reservo ese mínimo de simpatía que se reserva para esos delincuentes de cuello duro que acaban pareciendo Robin Hoods adaptados a los tiempos modernos, tuvo no sé cuantas empresas de enormes cifras (agencias de viajes, compañías aéreas) que fueron, a través de diversas situaciones que acabaron en bancarrotas generalizadas, dejando tras de sí un reguero tanto de deudas como de trabajadores en la calle. Mientras dirigía, planeaba y ejecutaba tamaños despropósitos, aparte de contar con crédito y beneplácito y correspondiente aplauso de los políticos de la derecha más rancia, hacía ese papel del empresario modelo, del benefactor social y del señor que defiende a capa de espada el sacrificio y la cultura del esfuerzo.
Algún juez que durará poco en el cargo ha conseguido que pase un par de noches en prisión y que deba abonar una fianza de 30 millones de euros si quiere dormir otra vez en las cálidas, mullidas y limpitas sábanas y almohadas que, indirectamente, le han pagado un montón de incautos. Empresario modelo: pobrecito él.

2 comentaris:

  1. Gracias por dedicarme el post! ahora, nobleza obliga, tendré que enterarme a fondo de esta cuestión ;)

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    1. Nunca se espera nada a cambio. El equilibrio actual me va bien.

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