diumenge, 2 de setembre de 2012

Y ALGUNAS VUELTAS MAS

Vergüenza debería darme todo el tiempo y todo el esfuerzo en este blog y no haberme parado adecuadamente sobre los Sopranos. Si alguien lee esto y no ha sometido a su organismo a la dura prueba de 86 capítulos de esta extraordinaria experiencia, sepa que cuenta con mi beneplácito para ausentarse el tiempo que requiera subsanar esa situación. Sé que quien se ausente con ese fin volverá siendo mejor, aún. Ese es el efecto: ver una serie y saber que nos mejora en algo aunque no sepamos bien en qué. Mi experiencia no es reciente: fue hace unos cuatro años, de manera intensiva y exhaustiva. Tan intensiva que sé que necesito una situación especial para repetirla. Para provocarla, ni que sea un poquito, leo uno de esos libros de la editorial Errata Naturae, cuya búsqueda de la promoción de las grandes ficciones contemporáneas me parece admirable. Conceptualmente, por eso. En la práctica siempre se resuelve de modo desigual. Quiero decir que, igual que me pasó con un libro parecido sobre The Wire, leer la colección de ensayos empaquetada como Los Soprano forever me resulta algo desorientador. Siempre está el ensayista que se lía a mencionar referencias de toda condición y pelaje (hay un artículo con notas al pie tan extensas que parece haber sido escrito por David Foster Wallace), siempre está el ensayista que intenta atropelladamente demostrar que la ha visto más y mejor que nadie, y ese conjunto de panegíricos y loas prácticamente incontinente me aboca a mí a zanjar la lectura con la mejor de las verdades que se me ocurren sobre estas cosas: sí, oriéntate con esas opiniones, tanto a priori como a posteriori; pero mejor que el disfrute directo, mejor que el sentarse a darse el festín, nada.

2 comentaris:

  1. Linchamiento público por no haber hablado antes como se debe de Los Soprano!!
    La verdad que es como dices: nada como verla y ya. Yo la vi hace un par de años y del tirón, cuando ya estaba terminada y podría consumir de 2 a 3 capítulos por día. Qué atracón! Cada capítulo es como una película, con un ritmo y una complejidad propia increíble.

    Sobre lo que dices de los pies de página del libro... pufff. Hace un tiempo leí -creo que por 3era vez- Rayuela y casi que lo tengo que dejar por el pelmazo que hizo la edición que no podía dejar de exhibir sus ilimitados conocimientos de la obra y autor. Eso me pasa por comprar una edición de bolsillo.

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    1. Igual muchas obras serían degustadas más relajada y espontáneamente si los enteradillos de turno no se obstinasen en buscar el sentido de la existencia humana en cualquiera de sus más nimios detalles. O sea: comprendo al crítico minucioso al que le gusta desmenuzar, pero que hay de ese impulso de voy y la veo y me gusta y no me complico la vida.

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