diumenge, 23 de setembre de 2012

LA CUENTA ATRAS

¿Buscamos emociones en la vida, a través de la lectura?
¿Nuevas, o superiores a las que ya hemos tenido?
Y si creemos que la vida real puede procurárnoslas mejores, ¿qué hacemos?. Cerramos los libros, marcamos por dónde hemos abandonado su lectura, nos sentamos a contemplar la realidad, y ya volveremos a leer cuando leer sea lo excitante.
Busco esa explicación algo bisoña, algo ingenua, cuando es imposible, siendo catalán, reprimir el ansia (puesta en bandeja por Google o por Twitter) de leer opiniones, en distintos niveles de visceralidad, o, en el caso de la prensa, con calculadas ambigüedades (no sea que) o esperpénticos despliegues de datos falsos y alterados al gusto de cada uno. Con estrafalarios datos y cálculos de una exactitud pasmosa, siempre sirviendo de muletas en las que apoyarse.

Un ejemplo que me ha hecho, casi, estallar de reír: La Razón (no por sabido dejaré de decirlo: la cosa más patéticamente fascista que se puede ver en un kiosco de prensa) estipula que, de declararse la independencia, los productos catalanes se elevarían de precio un 40,07%. Importante el ",07%" decimal puesto arbitrariamente para que la cifra suene a algún minucioso cálculo matemático, no como en realidad es, consistente seguramente en haberle enviado un e-mail precipitado a un experto afín a la causa, que habría contestado dando una cifra muy aproximada, el cuarenta por ciento o así, que, de ser transmitida tal cual, hubiera restado credibilidad (más aún!) a tan sesgado dato. Como si ellos supieran cual sería la política de precios de los exportadores catalanes, como si supieran cual iba a ser el comportamiento de los mercados respecto al producto catalán: curioso, cuando promueven un boicot, y, más curioso, cuando ni por un momento contemplan que en Catalunya se consume producto español.

Así que, sí, esta realidad en la que ciertas palabras, las más contundentes quedan heladas en el ambiente, como si nadie se atreviera a ser el primero en decirlas (independencia, guerra, tanques) resulta más estimulante que cualquier lectura. Estamos en medio de una comedia (la de los políticos condenados a decir lo que entienden que les aporta más rédito) que ha devenido tragicomedia (algunos se han dado cuenta de que no han sido capaces de hacerlo, y ahora matizan sus palabras), pero en la que muchos amenazan con la tragedia (la estrategia es, casi única, meter miedo).

Mientras recibo desde Argentina muestras de interés y de objetividad que casi me causan envidia. Pues es difícil contar con la perspectiva adecuada. 
Mientras no disfruto lo suficiente de una buena entrevista a Javier Cercas pensando en, como escritor afincado en Catalunya pero nacido en Extremadura cual será su opinión sobre el tema. Fijaros: me gustan sus libros, me encantan, leeré, seguro, algún día, su próxima novela, y este conflicto: sí, conflicto, acapara mi atención y me desconcentra de disfrutar con sus palabras. No sólo las suyas, las de muchos otros.

Maldita realidad, qué bien se está soñando.


10 comentaris:

  1. Bueno, me imagino que para vos es difícil mantener la cabeza fría en un tema como este. Y eso se nota en lo que escribiste. No es para menos.

    Desconocedor yo de los motivos y de la situación, he visto algo muy por arriba sobre el tema y tengo que preguntar: es este el mejor momento para hablar de independencia? Se ha estado alguna vez tan cerca en el sueño?

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    1. Y me dejé muchas cosas: comentarios espeluznantes en Twitter sobre lo que nos harían a los catalanes por querer ser independientes: espeluznantes de verdad, aunque puedes imaginártelos. Si tienes Twitter, busca la cuenta @apuntem, donde están recogiéndolos.
      No se sabe si es el mejor momento. El 21 de octubre las elecciones en Euskadi van a tener un resultado bastante significativo a favor de la secesión allí también. A veces uno no elige el momento: la cosa se está gestando y se desencadena espontáneamente. Y va a peor.

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  2. "Busco esa explicación algo bisoña, algo ingenua, cuando es imposible, siendo catalán, reprimir el ansia (puesta en bandeja por Google o por Twitter) de leer opiniones, en distintos niveles de visceralidad, o, en el caso de la prensa, con calculadas ambigüedades (no sea que)..."
    Ese soy yo, Francesc, un calculador de ambiguedades (no sea que), un periodista hacia la nada, es decir, hacia la luz. Buenos días.

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    1. El euskaldún de los misterios: suerte que no sois muchos.

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    2. Bah! Me sobrevalora. A mí lo que me gusta es jugar. Pero admiro su sinceridad (iba a decir franqueza, pero con esa palabra pocas bromas).

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    3. Bueno: aquí los lectores contumaces más asiduos me obligan a ponerme serio. Y los tweets de los fundamentalistas anticatalanes me hacen ponerme algo a medias entre incómodo y ligeramente desafiante.

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    4. Tengo aquí un patxaran casero, de Amurrio (Araba),es perfecto, un día nos sentaremos a charlar tranquilamente. Mientras tanto no se deje encabronar, o sí, me gusta esa veta suya 'ligeramente desafiante'.

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    5. Yo empiezo tranquilo: luego leo Tweets de ciertos españoles amenazando y diciendo barbaridades sobre tortura y muerte: imposible quedarse indiferente.

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  3. Creo que es necesario aclararte que los clips de audio que te envío no son -en absoluto, en lo más mínimo- representativos de la totalidad de la radio argentina: salvo en ese programa (en un espacio comprado a una radio privada) y en el combo -cuasimarginal, en términos de audiencia- Televisión y Radio Pública (Canal 7 y LRA-Radio Nacional), el tema tiene escasísima o nula repercusión. Digo, como para que no casienvidies injustificadamente.
    El resto del panorama radiotelevisivo es de lamentable para abajo, descontando unas pocas excepciones que nunca (nunca) lo son en el ámbito periodístico. Naturalmente, esa enorme porción del espectro está en manos de trasnacionales, o de grupos locales extremadamente concentrados.
    Nada que no conozcas, seguramente.
    Abrazo.

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    1. Bueno: si yo tuviera que encontrar algún programa de radio en España comentando temas sobre Argentina, al margen de cuando se lió el ya casi olvidado follón de YPF, lo tendríamos claro. Así de recíprocas son las cosas por aquí. Los intereses trans o multinacionales son claramente contrarios a la secesión: a estos lo que le interesa es el tamaño de los mercados y la simplicidad de poder abordarlos. O sea, una meganación virtual con un único idioma común. No por ningún fín romántico, nada de eso. Para minimizar costes y optimizar resultados.

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