divendres, 1 de juny de 2012

EL ULTIMO EXTREMO

Fui contratado en secreto.
El momento extremadamente delicado que atravesaba mi país había llevado a los gobernantes a una situación muy difícil. 
Los de mi calaña somos los más adecuados para sacar a la gente de estos embrollos complicados. Pero nada podía ser oficial. Ya se había hablado tiempo atrás de terrorismo de estado, demasiadas veces. Eso, y jueces  celosos en exceso en el desempeño de su tarea, habían acarreado serios problemas que ahora era conveniente evitar. Lo que ustedes quieran, pensé.
Así que, como había que demostrar haber aprendido de las malas experiencias, mi contratación, y la de  otros profesionales de mi misma actividad, si los hubo, se realizó verbalmente. En entrevistas casi furtivas en bares, en recepciones de hoteles. Con maletines y con interlocutores, muchos con gafas oscuras que siempre miraban hacia todos los lados. Cuando venían, mientras hablaban, cuando se iban. Con tipos que te pasaban el scanner ése de los micros. Joder, que a mí un micro pegado siempre me ha hecho salir granitos. No soporto ese picor.
Soy un cobrador extorsionista: apremio a la gente a liquidar sus deudas. Seguramente los convencería amistosamente, pero para eso hay que ser amigos, y a mí no me da tiempo de tanto. La amistad requiere situaciones y circunstancias que no tengo tiempo de generar. Lo haría, pero es que siempre he sido más bien introvertido. Y menos ahora, con tanto trabajo. Así que procuro ir rápido, pues no hay tiempo que perder. He desarrollado un sentido, que en mi caso sería el séptimo. Por ser diferente, más que nada. Leo el miedo en la cara de la gente, y lo descifro. Descifro si es miedo real, porque no tienen con qué pagar, o si es miedo a lo que les vaya a hacer para que paguen, si sí tienen. No piensen que eso saca a pasear mi lado bueno y humano. No. Lo uso para comprobar que mi intuición funciona, como mucho, para llevar una estadística. Pero recibir, reciben todos. Faltaría. No hay contratos, lo dije, pero si le debes dinero a quien me ha encargado a mí para cobrar, y has llegado a importunarle para que me ocupe yo de que le pagues, ya te mereces una buena paliza. Es mi tarjeta de visita, y yo soy muy de las formas. Has cruzado muchos semáforos en rojo hasta ese punto. Yo soy el guardia, con el revólver apuntando y el coche cruzado en la vía, y la valla y los pinchos esos que ponen unos metros atrás para que se te revienten las ruedas. Aquí acaba tu carrera, chavalín.

Pues resulta que el gobierno ha agotado ya ese rollo de las cartas y los jueces y los embargos y los procedimientos ejecutivos. Ya han sacado todo lo posible (o sea, una birria) por ese cauce tan limpio y tan legal y tan acorde a los derechos humanos y las normativas. Joder, si hasta envían las órdenes de embargo en papel reciclado. Seguro que el gilipollas que te las trae viene en transporte público o en una jodida bicicleta. Entonces se dieron cuenta de que, con según quién, eso no valía. Que tenían sociedades pantalla, abogados caros, testaferros, negocios para aflorar pérdidas. Entonces especialistas como yo indagábamos a fondo. Veíamos las casas, los coches, los yates, las fulanas, el ritmo de vida. Joyas, relojes, tigres en los jardines, facturas de restaurantes y piscinas rebosantes. Palcos en estadios de fútbol y pases de zona VIP para la F1. Amantes jóvenes y colegios de pago. Fines de semana en Londres y niñatos invitando a los amigos a eternas noches de copas en bares caros. O, si eran pequeños, a toda la clase, a fiestas con payasos a pares. Hacíamos un cálculo aproximado, lo contrastábamos con las ridículas cifras presentadas a Hacienda, y un día, previa la liturgia de la comprobación de cámaras y micros, nos reuníamos otra vez y le decíamos al tío que siempre miraba a todos lados una cantidad. A veces, cuando esa cantidad era muy elevada, conseguíamos que dejara de mirar a los lados, para mirar al frente, a nuestros ojos. Detrás de las gafas: eso nos gustaba creer. Siempre sonaba así:

-Este tío tiene al menos veinte millones de euros escondidos.
-Joder. (Ahí, ese segundo o menos, se paraba).

Hasta entonces todo había sido poco divertido. Entonces empezaba lo que más me gustaba. Presentarse ante el tío. Ideal la primera o la última hora del día. Los escoltas tenían unos horarios que estaban controlados, pero eran tipos que dormían y tenían familias que atender. Los conserjes de los edificios estaban en pleno cambio de turno. Pensaban que eras un mensajero. Pero era yo.
Y no es que no les llevara un mensaje. Pero nada de complicados sobres de plástico termo-sellado. El mensaje era: paga lo que has robado. Y luego le decías a quién pagar, y a quién habia robado. Bueno, no diré que alguno especialmente torpe necesitara alguna aclaración. Pero el primer puñetazo despejaba dudas. Muchas. Eso es el lenguaje universal. Después ya intervenía un cierto grado de especialización. Esa era mi aportación de creatividad. Qué bien se siente uno cuando puede improvisar un poco en un trabajo tan rutinario. A mi me encantaba el truco del ojo. En alguna visita posterior, pues hablábamos de mucha pasta y nada se resolvía a la primera, sacaba un paquete de mi maletín. Con un ojo humano; recién extraído y sanguinolento. Del color exacto del de su mujer o alguno de sus hijos. Puesto sobre una cuchara sopera: lo había aprendido viendo Slumdog millionaire. Mi amigo, el de la morgue, me los conseguía. Si todo estaba bien planificado, el tipo no salía de dudas hasta que llegaba a casa y veía la trampa. Entonces, igualmente, la mujer, o el hijo, le decían que habían hablado con algún desconocido que les había dado recuerdos. La leche, qué bien funcionaba ese truco. El terror ese me hacía sentir algo que no sé describir.

El caso que me ocupa. El hijo de puta éste conduce un Maserati Biturbo y vive en una casa de 2.000 m2  construidos en plena Avenida Pearson, de esas casas con tres metros de pared llena de hiedra que la bordean, y tras la que sólo imaginas piscinas y caminitos con piedras que ajustan, entre explanadas de césped y ese olor a hierba recién cortada. Con algún tipo en uniforme ridículo esperando en un rincón a que un mocoso de mierda le exija la merienda con malas palabras. Su segunda mujer es la mitad exacta de la primera: la mitad de edad, la mitad de peso. Él es propietario de una consignataria de buques y a ella le permitió montar un negocio de representación de arte para que dejara de decirle que se aburría en casa. Se lo montó para empezar a hacer tejemanejes con los números del negocio y empezó a manipular facturas de fletes y mercancías y a declarar pérdidas. Puso a media plantilla en la calle, recién aprobada la reforma laboral. A la semana siguiente le cambió el Porsche Cayenne a su mujer, por un Panamera. Más deportivo, ahora que los niños (los que tuvo con la primera mujer) ya eran mayores. Ahora tenía un montón de estudiantes trabajando gratis, bajo un programa del desempleo, recibía subvenciones de no sé que Fondo Europeo, y declaraba pequeñas pérdidas en todas sus empresas.

-Veinte millones.
Y las gafas oscuras se pararon un segundo. Me encanta ese momento.

Hoy es el último plazo. Estuvo un poco reacio al principio. Hice lo del ojo. Cómo costó encontrar uno justo de ese precioso tono azul de la mujer. Los niños tardaron cuatro horas en llegar a casa desde el colegio, un día. Los del colegio no pudieron negarse ante dos tipos con flamantes uniformes de Mosso D'esquadra. Uno de sus escoltas perdió el bazo haciéndose el héroe. Si es que les tendrían que explicar cuando han de comprender que tienen las de perder. En cuanto al tío en sí, hay que ver lo mal que lo  pasaba por su vértigo. Si solo son quince plantas, hombre.
Ya no tomaba ni precauciones. Por fin se había dado cuenta de que la mía era la peor visita que se puede recibir, y si justo habíamos quedado esa tarde, qué sentido tenía tomar ninguna medida. Nadie que pudiera entrar iba a ser peor que yo.

Me siento frente a él.
Me conozco esa cara, y ese sudor deslizándose por el lado de la oreja.

-No tengo nada más. El dinero de Suiza os lo habéis quedado todo y ya he firmado la nueva hipoteca para pagarte lo de la semana pasada.
-Según mis cálculos faltan unos 3 millones.
-No puede ser.
-(Me giro poco a poco. Esto lo hago muy bien).¿La piscina es climatizada?

Salgo con tres cuadros bajo el brazo. Me ha dado copias de facturas y tasaciones que suman 4,6 millones para los tres. Me voy derecho al que se los vendió.

-No pretenderá que devuelva ese dinero.
-Me conformo con 3 millones. No es mal negocio. Se queda los cuadros y le sobra más de un millón.
-Ahora no disponemos de efectivo.
-Venda otra vez los cuadros. No pueden haber bajado tanto de precio.
-Los cuadros no valen una mierda.
-(Pongo las manos, apuntando hacia el exterior, sobre la mesa, mientras me agacho con mi mirada intimidadora de estar dispuesto a cualquier cosa. Esto también lo hago muy bien.). No ha-ga-mos bro-mas.
-Mire: me estaba follando a su mujer. Decidimos engañarle para que comprara los cuadros diciéndole que era una buena inversión de dinero B. Pero no valen nada. Los pinté yo en menos de una semana. Si quiere vamos para allá y se lo explico a él. Me da igual. Pero no puedo devolver el dinero.

Con aquel calor estaba bien, sentado con los pies en el agua de la piscina. Era mayo pero ya empezaba a parecer verano. Cuando ví que la mancha roja se acercaba a mis pies, los saqué del agua y empecé a ponerme los calcetines.

20 comentaris:

  1. No conocemos en qué trabajas, bien podríamos pensar que es tu verdadero oficio este de "cobranzas", Bon. Pero no, una vez que hablamos del gobierno sabemos que no es tu rollo. Qué buen relato! Me gustan las frases cortas de la redacción, como si nos sugieriera "une las ideas, imagina." Y si, vi la sangre llegando a tus pies (los del protagonista) a través del agua.
    Muy bueno.

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    1. Gracias: puede que me salga uno nuevo con las mollejas que quedaron de este.

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  2. La mejor ficción de Bon! No puedo decir mucho más.

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    1. Bueno, Quién, me alegro de que te gustara. Pues disfruté escribiéndolo, en particular.

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  3. Muy buena historia Francesc! Me alegro que disfrutes la ficción :)

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    1. Gracias !! Empiezo a disfrutarla pero es muy difícil. Hay que cuadrarlo todo y meterse en la piel de cada individuo!!

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  4. Síiii ficción! Muy bueno. El recurso del ojo, genial.Supongo que si el agua era calentita el baño no duraría mucho...

    Espero las achuras, ¡para mí un pedazo de corazón y chinchulines!
    Saludos.

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    1. Tanto hablar de vísceras, igual influyó en este relato. Me da que en el estado en que los dos acabaron en el agua, les daba igual si estaba fría o caliente. Pero yo no fui testigo directo.
      Gracias por leer y comentar !!

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  5. Me encantó! Genial, Francesc, es buena la historia. Me parece que se te da esto de literautra más bien "sucia". Además, se nota como lo disfrutaste, como dijo Quién, porque vas llevando el hilo de la historia para donde vos querés sin perderte en ninguna linea.

    Abrazo de gol!

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    1. Gracias, sois mejor tratamiento que mi equipo de terapeutas !!

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  6. Muy bueno Francesc!
    estaría bien armar una historia en un sitio real y nombres reales... Estoy pensando en eso. Y estaría muy bien una especie de historia (siempre la misma) contada desde diferentes estilos y diferentes autores. Una especie de "amores perros" o "corre lola corre"... no se, que se yo, es una idea... ¡no me mires asi!

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    1. Gracias Germán. Por qué te tengo que mirar raro?
      Pues es una idea interesante. Por ejemplo: cada uno ofrece un escrito que tenga una estructura argumental definida, y un mismo día todos publicamos nuestra versión de ese argumento. Un cover literario.
      Hagámoslo, quién se anima ??

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  7. Bravo Francesc! Me gustó, aunque tengo que decir que a mí me sigue gustando más MÖBIUS, OHIO...
    Yo me sumo a la iniciativa de Germán, pero más que un argumento yo plantearía una pequeña historia en dos o tres líneas y que cada uno escriba su versión. Lo que dijo Germán, vamos..

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    1. Hasta en eso me gusta que haya polémicas !! Bueno, para esa especie de gran gala literaria habrá que coordinarse. Cómo lo hacemos ??

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  8. La propuesta es interesante, eh. Ando con menos tiempo que antes, pero si se animan, entro al juego del cover literario.
    Saludos.

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    1. Planteálo así: a veces cuesta encontrar la idea; aquí sólo se tratará de adaptar una idea ajena. La cosa tiene buena pinta !!

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  9. Y en qué quedamos!?


    P/D: Definitivamente desprecio los nuevos captchas

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    1. Pereira : hay un post por ahí, creo que lo llamé El movimiento se demuestra corriendo, donde concretamos algo más este plan enfermizo. Lo colgué en el último post de Orsai como comentario, a ver si hay nueva captación, pero nah, está todo muy aburrido ahí !!

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