divendres, 30 de desembre de 2011

LA CONSTRUCCION DEL NUEVO MURO

Estas fechas.
Fechas que, si la nueva organización del calendario orientado a la PProductividad no altera, seguirán siendo año tras año objeto de otra más de las divisiones de opinión a la que parece irrevocablemente destinada nuestra cultura.
Y resulta curioso que quienes las defienden usan prácticamente los mismos motivos que quienes las detestan.

Trabajar menos.
Pasar más tiempo con la familia. Voluntariamente o por compromiso.
Recordar a los que no están.
Darse algún capricho.
Gastar más de la cuenta.
Comer más de la cuenta.
Beber más de la cuenta.
Salir a ver la ciudad iluminada.
Pasar frío.
Hacerse propósitos.

Parece que todo esté hecho a la medida del tipo de cosas en las que no conseguimos ponernos de acuerdo, algunos. Porque todo puede lo que es entrañable puede ser cursi y todo lo que es relajante puede ser aburrido. Simplemente dando un paso más.

Sobre mí.

No puedo decir que esté definitivamente a un lado o a otro. Dependería del año. Pero porcentualmente siempre he estado más cerca de estar a favor. Si resulta que no nos gusta disponer de nuestro tiempo y estar con nuestra familia, no sé que hemos hecho de nuestra insistencia, salvo esa enorme hucha de esfuerzo y sacrificio que tanto les gusta idealizar a las derechas (pues siempre hay algún beneficiado de ese esfuerzo y ese sacrificio). Fiestas que se han vuelto laicas, lo que seguro las ha mejorado, pues las despoja de ese regusto sórdido con el que el catolicismo lo pringa todo. Este año me gustan las fiestas, por supuesto, y me costaría recordar cuándo no me gustaron. Qué coño, quitémonos la máscara y dediquémonos a los que aún andamos por aquí, aunque sea tocando los cojones. Mariah Carey y los Wham le dieron sentido a sus carreras por popularizar nuevas canciones de Navidad. Sólo eso, no nos pasemos.

Por si mañana no toca, ya sabéis. 2012. Que nos dure un tiempecito medio presentable.


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