dilluns, 3 d’octubre de 2011

EL CIRCULO VICIOSO parte 1

Su carrera se inició en una de esas lánguidas tardes de verano en que, aplastado por el calor y vencido por el aburrimiento, le daba por pensar en todas aquellas personas que en ese momento nadaban en una piscina o conducían una moto acuática o retozaban sobre la cubierta de un yate, a resguardo de miradas indiscretas. Lo único húmedo que él percibía eran las gotas de sudor que resbalaban por su frente, pues aquella pequeña habitación en el último piso del edificio era un auténtico cocedero en un día, como aquel de julio, en que un oasis no era un montón de palmeras en un promontorio lejano, sino la simple posibilidad de que una nube taponase por unos pocos segundos aquel sol inmisericorde.
Pensó en su soledad, la de ese momento y la de los rincones solitarios en las fiestas del instituto, se sentó ante el ordenador y empezó a usar uno de ese montón de programas de edición musical que se había bajado por el mero placer de oír como apretar una tecla cualquiera en el teclado sostenía una nota que se perdía en el silencio, que se confundía con cualquier zumbido en los edificios cercanos.
En febrero de 2013 editaba su primer disco "Luz negra en el túnel blanco", con escasísima repercusión y apenas un par de reseñas desganadas en publicaciones de nula distribución. Lo poco que decían, ya que se trataba de meros textos para llenar páginas era otro cantautor con vocación de malditismo, y, un colofón que otro cualquiera hubiese considerado un carpetazo a cualquier carrera: en estos tiempos, el mérito sería hacer música que nos alegrara, pero aquí no le encontraréis.
Todos sus conocidos (sería osado y casi ficticio llamarles amigos) le confesaron haber oído el disco y reconocerlo en esos textos.
A finales del 2013 se lanzaba su segundo disco, "Canciones de fe y desespero", en el cual había centrado su trabajo aún más en las letras, reduciendo la música a bases de bajo casi glaciales y percusiones áridas entre las cuales, de vez en cuando, sonaba una guitarra.
El recibimiento de este trabajo fue prácticamente el mismo que el del primero. El teléfono no sonaba ni para que acudiese a un triste bar a presentar el disco en vivo.
En el verano de 2014 un reputado remezclador usó una frase de una de sus canciones para samplearla en un encargo. La frase decía y solo me queda el recuerdo de los discos de tango que ponía mi abuelo. Tango for cash remix fue una de las canciones más pinchadas en ese año y prácticamente no había club que se las diese de cool que no la incluyera en sus sesiones. La gente empezó a interesarse por el origen de esa áspera voz y esa triste inflexión. Gracias a google no fue difícil localizar sus discos.

En 2012 se había generalizado el uso de un formato de fichero de audio llamado mp99. Al fín las discográficas habían conseguido un sistema que permitía evitar muy eficazmente la piratería. Los reproductores de este tipo de ficheros conservaban en memoria el número de veces que una canción había sido escuchada. Excepto una audición inicial, cualquier reproducción a partir de la primera era descontada de un saldo prepagado asociado a cada reproductor. El sistema había sido desarrollado costando una auténtica fortuna, pero al fín se había conseguido que desapareciera la piratería, pues se había convertido en el único stándard. No había música en soporte físico para estos ficheros. 

Empezó a recibir cuantiosas transferencias de dinero el mismo mes de julio de 2014. Cuando en agosto las cantidades superaban las seis cifras en euros, varios medios especializados le contactaron para entrevistarle. Tenía casi acabado su tercer disco "Ocio por compensación", que fue recibido por los medios con los brazos abiertos. Tanto que sus dos discos anteriores fueron objeto de revisiones y reediciones incluyendo demos y tomas alternativas.

SEM (sólo es música) magazine dijo : uno puede hallar calidez en esa gélida música, claro. No olvidemos que los iglúes se hacen con nieve.


COME! mag  dijo : Dylan sin tufo hippie, Cohen sin tufo cool, consigue transmitir directamente desde el alma.


Alguno de esos críticos, alguno de esos entrevistadores, le confesó haberlo seguido desde un primer momento, cuando era una simple voz anónima más del pop más melancólico de dormitorio. El no les dijo que no les creía. Puede que lo pensara, pero no lo dijo.
Fue el artista que en más breve plazo desde su publicación se incorporó a los tracklists de la cadena Starfucks.


Algunas frases de sus canciones salían en t-shirts de grandes marcas. Sofia Coppula le pagó royalties al incluir sus canciones en dos escenas : sonaba en la radio mientras una pareja interracial hacía el amor en un sofá, luego en un taxi conducido por un vietnamita que se equivocaba con los dos aeropuertos de París.

Las adolescentes le consideraban bizarramente sexy.

Entre el verano de 2014 y enero de 2016 su vida transcurrió entre fiestas, una pequeña gira en locales de mediano aforo, con entradas por encima de los 90 euros, entrevistas en medios especializados y más generalistas. Su compañía le puso un vuelo privado para acudir a una entrega de premio

Tuvo un par de romances con chicas relativamente conocidas. Ambas le definieron como un chico normal cuando, acabada la relación, aparecieron en shows televisivos, sendos sábados.

Abandonó el hogar de sus padres, se mudó a un luminoso ático en un barrio caro. Había climatización en toda la casa, y persianas que subían y bajaban apretando un botón en un mando a distancia. Le pidió al interiorista que se lo decoró que hubiese zonas en tonos oscuros. Casi todo era blanco y vainilla.

No compuso una sola canción en todo ese período.

Se dio cuenta viendo un vídeo de los Wham en la navidad de 2015. Siempre ponían ese vídeo por todas partes, era la única canción en mucho tiempo que se había erigido en una especie de villancico. Bueno, había otra de Mariah Carey. Se quedó tan en blanco pensando en eso que se acordó que, no hacía tanto, el también componía.




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