divendres, 5 d’agost del 2011

LA DISOLUCION DE LAS FRONTERAS - FINAL

No podía acabar una entrevista a Javier Cercas hablando de Bolaño. Ni la ausencia de divismo que aprecié aguantaría eso. Así que decidí apostar a doble o nada, y mencionar el incidente del cual había leído en internet.

F.B. : Como hemos hablado sus obras contienen pequeños juegos de engaños hacia los lectores. Personajes reales con aspectos imaginarios, cruces de datos ciertos y falsos, verdades a medias, mentiras que se visten de equivocaciones. Dentro de este juego, y como consecuencia de cierto artículo, personalmente se vió involucrado en un feo asunto donde se divulgó que había sido detenido como cliente en el curso de una redada en clubes de prostitutas. ¿Se toma eso como el precio de la fama, o cree que ciertas barreras no hay que rebasarlas?.

J.C. : Antes hemos planteado un dilema parecido. Estamos en un país de cierto tipo de famosos y un nutrido público que los sigue. No puede evitarse, pues a mayor resistencia uno opone, con mayor tesón  en contra se encuentra. Afortunadamente tengo una familia que comprende que es difícil no verse involucrado en estas situaciones, aún siendo un escritor con poca proyección pública. Ni siquiera vivo en Madrid. Si uno se permite licencias a cierta costa y complicidades de cierto tipo debe saber encajarlas en el otro sentido. Todos sabemos que hacer bromas es más divertido que ser objeto de ellas. La mayoría de las veces. Me temo que lamentarme, aunque fuera solo en petit comité, sólo haría que agravarlo.


Fue la última pregunta. Cortésmente me recriminó que yo hubiera abonado la cuenta. Me quedé sentado en la mesa ordenando un poco mis notas, buscando papeles y el endemoniado bolígrafo que no aparecía, mientras él se alejaba por el mismo camino que habíamos recorrido a pie para venir. Ví a lo lejos que se detenía a hablar con una mujer rubia de una edad indefinida. Cuando volví a alzar la vista, la mujer se acercaba decidida a mi mesa, de la que yo ya me iba a levantar, y me entregaba un papel.

Me llamo Lydia, el señor Cercas me ha pedido que le entregue esta nota.

Había unas pocas líneas escritas en una cuartilla.

Se ha olvidado de preguntarme si realmente ví a Bolaño para preguntarle todo lo que puse en el libro.


La respuesta es no.


Entonces, ahora puede que tenga la última pieza que le faltaba para tener listo su primer cuento.

5 comentaris:

  1. Bien por la entrevista...he esperado al final para hacer mi comentario, ojala te animes y empieces tu primera novela... no he leído el libro, pero he visto la película (suelo seguir a Adriana Gil)...recuerdo una frase casi al final donde “Miralles” dice algo así...la izquierda siempre decepciona, la derecha no, la derecha ya sabes lo que persigue...¡que miedo!

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  2. Ariadna Gil...¡tengo una con ese nombre que me puede matar si no lo arreglo!

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  3. Bona entrevista. Enhorabona. I anima't a escriure aquesta novel·la que deus estar planejant.

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  4. he tomado prestado (robado, vamos)el portátil de un amigo de mi hijo en el lugar de veraneo donde estoy para consultar el correo de modo fugaz, y no he podido evitar matar el mono, aunque sea a trompicones, conectándome a tu blog. Me he llevado esta agradabilísima sorpresa. Insisto, no he leído más que la mitad, pero que buena pinta tiene.
    Tendré ocasión de conectarme de nuevo dentro de una semana y pico. Me daré un festín. Felicidades.

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