dimarts, 16 d’agost de 2011

EMISION IMPOSIBLE

Raptado por cierta compulsión lectora, que aunque discontinua es compulsión, ergo, es muy física, he dejado pasar en los últimos días tema tras tema que, en condiciones normales, no pasarían para nada desapercibidos.


De nuevo los Barça-Madrid.
Las estúpidas elecciones en un 20-N.
La JMJ.
Lo de Inglaterra.
Lo de Noruega.
Lo de Portugal.


Mientras, me he entretenido con Cercas y con Capote. Que no es poco.

Pero, si he de ser coherente con esta voluntad mundana, tendré que apuntar aunque sea un esbozo de qué me parece todo esto. Más de uno temblará cuando me oiga pronunciar la palabra esbozo. Ya estamos a 16, así que sobre los Barça-Madrid voy a decir lo mismo que vengo diciendo: tranquilidad absoluta. Los de blanco van a volver a ponerse amarillos, con lo cual no hará ni falta que compren banderitas para jalear al pastor alemán: que se muevan un poquito será suficiente. A 16 de agosto y con sólo un partido ya oso decirlo: otro año de triunfos por delante. Sin ninguna duda. Pero los madrileños tienen mucho con lo que consolarse: la JMJ que se va a celebrar allí es algo que les tiene que tener muy contentos. Tanto joven sano y católico paseándose por la ciudad, tocado con los gorros de peregrinos, con sus banderolas, persignándose cuando pasen delante de anuncios de Durex, disfrutando de una sana vida de oración y recogimiento, a espaldas de cosas tan nefastas como la cerveza y el sexo extra-matrimonial. Tanta  inmaculada juventud que ni oye música del diablo ni lee libros nefastos e inmorales. Que esperan al domingo a que la misa les oriente de qué hacer con sus vidas. Que seguro que no pasan por aquí ni por casualidad, de no ser que, y esto no va a pasar, cuelgue un link con la web de La razón. Donde podemos ver la extensa cobertura que el diario ultra da a la JMJ. Todo el mundo limpio y feliz e ilusionado por ver al pastor alemán. El Opus Dei por todos lados. Y todos podemos reír de asco con los desvaríos de Ussía. El otro día decía que sólo hay que permitir el topless en la playa a las señoras de buen ver. Montón de basura.


Las elecciones adelantadas: parece que cierto partido al que jamás votaría tiene mucha prisa por que el país caiga en sus garras. Sobre todo, ante la posibilidad de que determinados movimientos puedan erosionar su imagen y acaben poniendo en duda una mayoría absoluta que me resulta muy inquietante. Tan inquietante como cierto que va a producirse. Bajo la influencia de esa obsesión había que presionar hasta aturdir aún más al muy desorientado gobierno actual, cosa que se ha hecho efectiva: se ha logrado forzarles a cometer una nueva torpeza, nombre que se queda muy corto para describir la de ubicar en esa fecha, el 20-N unas elecciones, adelantadas, que seguramente acaben certificando el acta de defunción de un partido que lo tiene muy complicado, ya no diría que para gobernar, sino que incluso para obtener ni la mitad de la representación actual. Y si me expreso con este pesimismo es una mera visión realista: ni siquiera han sabido capitalizar mínimamente el descontento más escorado del movimiento indignado, para, no sé, renovar caras y promesas y crear el espejismo de una tercera vía. Lo que haría cualquiera un poco astuto, aunque quizás no lo que haría alguien un poco sibilino. Pero otorgar a la derecha la posibilidad de celebrar ya no uno sino dos 20-N. Torpes, bobos, lelos, o, lo que es peor, torpones, embobaos y alelaos

Como era de esperar, me he vuelto a acelerar. Los temas de Europa, más adelante.

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