dijous, 19 d’agost de 2010

RESPUESTAS A LAS SEÑALES

Yo no puedo asegurar que mis consejos son sabios, pero están impregnados, aunque no es la palabra más adecuada, de cariño.
Otra palabra que no me gusta últimamente es "delicioso" aplicado a según que cosas, p.e. película deliciosa ( ñoña, sensiblona ), libro delicioso (inofensivo, intrascendente ).
Jamás recomendaría con tanto tesón algo si no tuviera una fé ciega. Dos, tres, cuatro oportunidades, Mademoiselle, sería una lástima que te perdieses algo tan sumamente superior a todo lo demás.
Puede que hoy me extienda más de lo normal últimamente. Para empezar, dado que comprendo que a muchos les dé pereza acometer una serie que puedes tardar más de 70 horas en zamparte enterita, voy a dedicarme a buscar en Youtube extractos aunque sean cortos con escenas, más o menos representativas de The Wire, juro que no descanso hasta que todo el mundo se entere de lo necesaria que es esa serie. A la que no valore lo pesado que puedo llegar a ser podría aportarle unos cuantos ejemplos.
PLAY IT LOUD
En 1981 ( y por favor que nadie me eche en cara dónde, o no, paraba en 1981 ), con mis 17 años y las hormonas ( puede que aún me pase ) saliéndose por todos los poros, yo iba a Studio 54. Tomando su nombre de la mítica disco de NY, y situada en una muy poco recomendable cercanía del barrio Chino, Studio 54 fue, durante unos 5 añitos o así, la absoluta bomba en Barcelona. Todo el mundo quería ir allí, en una, creo que, irrepetible comunión de discoteca dónde todas las clases de gente acudían. Tenía amigos pijos, querían ir, fumetas, también, punks ( la explosión punk había sido en 1977, imaginaos ), punks incluso un primo mío, ahí estaba. Ir allí era toda una experiencia, con una pista enorme y un aún más enorme sound system que envíaba los bajos directo a tu estómago. La música era perfecta, atronadora, fue una época donde lo mejor coincidía casi con lo más popular. Mira que, hasta centrarme allá por 1990, llegué a estar en clubs, aquí, en Vlc, en Ibiza, en Mallorca, pero jamás como ése. Lástima que esa cercanía al barrio chino empezó a influir en que corrieran muchas ( en cantidad y variedad ) drogas por ahí, que eso empezase a traer muchos problemas de convivencia ( yo mismo acabé a porrazos con un tipo por una chica de la que estaba enamoradísimo ) y que los clubs, sobre todo en las grandes ciudades, tienen sus ciclos.
Si tuviese que asociar algo a esas noches alargadas hasta que cerraban, sería música y música y más música pues era omnipresente. También cócteles absolutamente nocivos de wodka + cointreau. Esta remezcla de un increíblemente popular tema de The Human League, con sus parones y sus arranques celebratorios ( puro hands on the hair ), simplemente está ahí, asociada a luces estroboscópicas, bolas de cristales, y focos flash. Nadie la borrará de mi memoria.
Más tarde, en 1990, tuve casi la misma sensación en Es Paradís, discoteca en Sant Antoni Abad, territorio english, pero esa vez le tocó a los New Order más ácidos ( era el verano del amor y habían grabado en la isla su fabuloso Technique ). Otra para el bote, imparable torpedo rítmico de unos señores que hacía 9 años, llamándose Joy Division y con portadas mostrando arte funerario, no parecían ir a llegar con el tiempo, a música tan extrovertida. Y esa frase, The picture you see is no portrait of me. Críptica como todas sus letras, pero qué gran sentido.
Como epílogo en este disperso post y dado que aún no habíamos bautizado a una de las habituales por estas latitudes, he pensado llamarla, por sus menciones a su zona de residencia, Trinity R, que me suena un poco a Calamity Jane, y aunque no soy un excesivo fan de los western, pues no se me ocurre ( es casi medianoche y vuelve a llover ) nada mejor.


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